Situación de partida
Una distribuidora con almacén propio y tres comerciales. Los pedidos entran por teléfono, por email y por WhatsApp, y alguien los vuelve a teclear en el programa de facturación. El catálogo y los precios de cada cliente viven en un Excel que solo entiende una persona, y cuando esa persona no está, el resto llama para preguntar.
Nadie quiere cambiar de programa de facturación: funciona y la gestoría trabaja con él. Lo que falta es todo lo que pasa antes de la factura.
Qué construimos
Un programa de gestión de pedidos que sustituye al Excel y se conecta con la facturación que ya usan. El pedido se da de alta una sola vez, con el catálogo y el precio del cliente delante; a partir de ahí cualquiera ve en qué estado está, y el comercial recibe el aviso cuando cambia.
Antes de escribir código está el discovery: vemos cómo se toma un pedido de verdad, incluidos los casos que no están escritos en ningún sitio. De ahí sale el alcance cerrado y el precio, que no se mueve salvo que se acuerde antes.
Cómo se pone en marcha
Entregas cada dos semanas y pruebas con sus propios datos antes de arrancar. El primer mes conviven el Excel y el programa, hasta que el equipo se fía del segundo. Se entrega con formación de 30 minutos al equipo, documentación de usuario, informe de entrega y garantía de corrección de errores. El código es del cliente, documentado y con acceso a los repositorios.