Situación de partida
Una empresa de instalaciones y mantenimiento con quince personas, la mayoría en ruta. Cada técnico lleva un talonario de partes: lo rellena en casa del cliente, le pide la firma y por la tarde alguien en la oficina lo teclea en el programa de gestión. Los partes que se mojan, se pierden o llegan tres días tarde retrasan la factura, y las fotos de lo que había antes y después se quedan en el móvil de cada uno.
Nadie quiere cambiar el programa de gestión: la parte de clientes, presupuestos y facturación funciona. Lo que falta es lo que pasa fuera de la oficina.
Qué construimos
Una app para los técnicos, en sus móviles, y un panel web para la oficina. El técnico ve los trabajos del día, abre el parte, apunta materiales y horas, hace las fotos y recoge la firma del cliente en la pantalla. El parte sale firmado desde la casa del cliente y entra en el programa de gestión sin que nadie lo vuelva a teclear.
Funciona sin cobertura, que es la mitad del problema: un sótano, un polígono o un pueblo sin datos no pueden parar el trabajo. Lo que se hace sin línea se guarda en el móvil y se sincroniza en cuanto vuelve la cobertura, con las fotos.
Antes de escribir código está el discovery: vemos cómo se rellena un parte de verdad, incluidos los casos que no están escritos en ningún sitio. De ahí sale el alcance cerrado y el precio, que no se mueve salvo que se acuerde antes.
Cómo se pone en marcha
Entregas cada dos semanas: cada quince días los técnicos instalan una versión de pruebas en sus propios móviles y la usan en rutas reales antes de que nada se publique. Ahí es donde salen las cosas que no se ven en una reunión: el guante puesto, el sol de frente, la mano izquierda.
Cuando la versión aguanta una semana de trabajo real, se prepara la publicación: las cuentas de desarrollador se abren a nombre del cliente, y las fichas, las capturas y las revisiones de Apple y Google las pasamos nosotros. El primer mes conviven el papel y la app, hasta que el equipo se fía de la segunda.
Se entrega con formación al equipo, documentación de usuario, informe de entrega y garantía de corrección de errores. La app, el código, las cuentas de las tiendas y los datos son del cliente, documentados y con acceso a los repositorios.